welcome to my mind
Home Theme space to say any thing you can think of... Submit

theblueunicornqueen:

“Decimos que el amor duele, pero eso no es cierto. La soledad duele, la hipocresía duele, las palabras duelen, las mentiras duelen, el rechazo duele, el silencio duele, el olvido duele y perder a alguien duele.”

— (via pervertedboy69)

(via little-things-fan)

Tan completo como puedo.

stories-from-a-myopic-poet:

Piense en esto usted, que no es sencillo para una persona como yo dar una versión imparcial aquella a quien adoro. Puede que me equivoque, pero aseguro que en lo poco que pueda acertar, podré encontrar mi alivio.

Basta con empezar desde su cabeza y su rostro. Ese cabello suyo al que ella gusta de hacerle tantos arreglos como pueda. Al nacer, dorado como un amanecer en las planicies, y al día de hoy, un púrpura que asemeja a un terciopelo suave deslizándose entre sus dedos. Un cabello que maneja a su antojo en pos de un deseo: una extrañeza suya que quiere mostrarle al mundo. En su cabello, se refleja su excéntrica manera de decirle al mundo: “Esta soy yo, y esto es lo que verán aquí. No cambiaré por ustedes, y ustedes no me cambiarán a mí”. En tan simples detalles, se ve el carácter de una persona que se alista para enfrentar al mundo.

Ojos. Ojos de color miel, penetrantes, que cambian a color noche sin avisar. Ojos grandes y expresivos, que denotan esa timidez, cuando miran al suelo. Que no miran a nadie, porque no vale la pena mirarles. Que prefieren ser cubiertos por esos párpados delicados, y sumergirse en ese mundo alejado del ruido, pero que no pueden dormir porque las visiones los atacan. Son destruidos y destructores. Una mirada furtiva y fría de sus ojos paralizan al más fuerte. No se le haga extraño a usted encontrársela en la calle, sin el deseo de levantar la mirada, ya sea porque no lo vale, o porque simplemente este mundo no podría encontrar la pureza escondida tras sus cristales. Ojos que se debilitan cuando las cortinas se cierran, y en su último intento por dar con la liberación de las penas, abren el corazón con lágrimas hirvientes. Fuerza y debilidad se alternan en esos luceros, y nadie más que ella lo conoce.

Boca. Unos labios delicados, pintados con un rosa no muy pálido, que en la comisura llevan escondidas las palabras nunca dichas, los besos robados, las iras contenidas, las sonrisas internas… Cada cosa que ella desea ocultar, se va para las comisuras de sus labios. Delicados, suaves, dulces al tacto. Tras de ellos la sonrisa, que se despliega en momentos de euforia, pero que sirve de defensa a su vez. Una máscara casi permanente, que sólo se quita cuando es la hora correcta. ¿Cuándo lo decidirá? No se sabe. Algunas personas la han visto sufrir, la han visto llorar, pero es complicado llegar a ver esas perlas revelando genuina felicidad. ¿Hay algo de malo en eso? Ella lo ha decidido así, pues no todo el mundo merece ese privilegio. Un misterio se oculta en esa boca, pero no hace falta sino besarla suavemente para encontrar secretos nunca revelados. Desde el simple roce hasta las fuertes mordidas, una boca delicada, pero que goza del placer.

Mejillas. Al igual que su piel, blancas como la nieve, suaves como seda egipcia, involuntariamente reveladoras. Capaces de cambiar varios tonos, hasta que su pulcro color se vuelve un manchado rosa intenso, que se revela al espectador solamente cuando la vergüenza, el llanto, o el calor de una pasión la ha dominado. Mejillas que esperan besos fugaces, y que hacen que su dulce boca sonría para cuando su gusto es de saberse.

Orejas y oídos. Ya perforadas, pero vacías en sus lóbulos. Pequeñas, suaves, perfectas para ser besadas. Son sensibles, hasta el punto en el que un susurro de amor envía esa corriente al cuello y a los hombros. Una sacudida remuerde el cuerpo. Cerradas a lo que no incumbe. Abiertas a lo que espera saber. Junto a sus ojos, hacen la combinación perfecta cuando ella desea satisfacer su cruel curiosidad. Lanzadas a la batalla, y preparadas para escuchar lo que no desean. Inflingen dolor sin desearlo. Producen escalofríos sin controlarlo.

Cuello. Fuerte. Delicado. Sensible. Una columna que sostiene la cabeza y la mantiene fuerte en alto. Nunca permite que se doblegue su mirar. Retador. Un beso del ser amado lo debilita. Una lengua que corretea como si fuera su campo de juegos personal, le hace el más temido de los males, que es el más bello: sentir el placer carnal. ¿Cómo pensar que el pilar más fuerte del palacio de su cuerpo se cae a merced de aquél a quien se lo permita? Déjeme decirle, no es tarea fácil alcanzar ese lugar. Como le digo, los privilegios con ella son de quien se los gana, y se ganan en la batalla. Una batalla que no se libra con violencia, sino con dulzura.

Hombros, torso, pecho. Lugar donde descansa el pilar. Piel blanca. Delgada. Dos formas casi lunares que despiertan el deseo. Allí, ella guarda con fiera voluntad su corazón roto. Destrozado por mil personas, y jamás reconstruido del todo. Piezas de vidrios sin recoger, que lastiman al forastero que no soporta su filo. Quien tenga permitido llegar hasta allí con sus labios, es porque ha logrado llegar muy lejos con ella. Un suave lugar, perfecto para reposar la cabeza. Escuchar a través de la piel el sonido tenue de sus latidos. ¿Cómo no enamorarse de su pecho? ¿Cómo no desear tener en las manos sus hombros para luego abrazarla y sentir con calidez cómo la calidez la llena? Su piel fría puede dar calor al más destrozados de todos los seres.

Brazos. Fuertes. Hay quienes dicen que tiene mano pesada. En sus fieros brazos ha debido soportar las cicatrices de un pasado despiadado. Llenos de líneas, pequeñas y grandes, han sido testigos del dolor, del horror, de la impotencia. Capaces de retar en pelea. Duros, preparados para asestar el golpe, pero también suaves, listos para dar amor y comprensión, envolviéndose en quien lo requiere. Símbolo de fortaleza, superación, debilidad, dolor, muerte, vida, frío, calor… Manos que al contacto del viento helado cambian su color a un violeta oscuro, reflejado en el lienzo blanco de su piel. Luchas, decepciones, amores rotos, y un nuevo comienzo en el cual no brota sangre. Me produce admiración.

Espalda. Delineada por pinceles de extrema delicadeza. A veces pintada con los rasguños de un momento placentero. Su columna, ha debido doblarse en las esquinas de una habitación oscura, pero se mantiene recta al caminar por la calle. Un gran símbolo de aguante y perseverancia. Antes que cualquier otra cosa, mantenerse en buena posición ante las adversidades, aunque duela en lo secreto. No se doblegará ante nadie, más que a su propia debilidad. Carácter.

Piernas. Al tacto son gloria. Un paraíso bien torneado, gracias a sus esfuerzos y a su dedicación. Son la evidencia de que no se rinde cuando desea hacer algo por sí misma. Todo su cuerpo es prueba de ello, pero sus piernas desnudas pueden desencadenar los deseos sin previo aviso. Físicamente, son de hermosura incomparable. En ellas recaen los momentos de nostalgia, e incluso lo que la agobia. La llevan sin protestar a caminar en la oscuridad cuando ella piensa que es necesario. La sacan de su ambiente y la devuelven a él. Esforzadas. Sus pies, siempre hacia adelante, aunque deseen retroceder.

Avanzar es todo lo que conoce. Con lágrimas o sin ellas. Con dolor o placer. Con vida o muerte saliendo de sus pupilas. Ignorando el pasado, pero aún buscando en él. Un mundo de contradicciones se guarda en ese envase blanco de su cuerpo. A veces sí, a veces no. Podrá decirte que jamás, pero puede estar pensando en un para siempre. Es un escondrijo de pensamientos. Un frasco lleno de emociones. Cada parte sí misma lo entrega cuando sabe que es necesario. No es parcial. Trata de hacer lo mejor que puede en lo que hace. Sus regalos son cosas maravillosas. Es esforzada. Sus manos están siempre dispuestas. Sus pies están preparados. No nota lo maravillosa que es, pues siempre le dijeron lo contrario. A pesar de las heridas, sonríe. Su orgullo no está. Sabe decir “no”, sabe decir “sí”. Es recíproca hasta donde pueda. Da todo de sí, cuando que encuentra que le dan todo de ellos. Si usted la encuentra en la calle, quizás no le levante la mirada, quizás le ignore, y quizás le haga sentir un viento frío en el corazón… Pero esfuércese en conocerla; valdrá la pena. Desde sus peculiares gustos en la cocina, como ese antojo de papas fritas o de helado de McDonald’s, hasta su rostro cuando ve una película que adora. Su amor por la tinta en el papel. La poesía reflejada en sus ojos. Su risa. Su llanto. La música que escucha y la define; música fuerte y quizás ruidosa, pero nada más porque así es ella en el interior. No se le haga raro que le diga que los gritos la relajan, o que no le pida nada para su cumpleaños; mujer como ella no hay: única, amorosa, suspicaz. Analiza su entorno con fría determinación, y conoce mejor a las personas a veces sin que éstas lo noten.

Llámelo magia. Llámelo poder. Llámelo sexto sentido. Llámelo como usted quiera. Lo que posee esa mujer en su mente, alma, corazón y cuerpo, es algo que usted no entendería jamás, pero que vale la pena descubrir. Yo aún me sorprendo con mil cosas que descubro de ella cada día. Sigo pensando en ella como el misterio que quizás nunca resuelva, pero que quiero conmigo hasta el final de mis tiempos. Ella sólo le dejará ver lo que crea conveniente. Ella es así. Y aún a pesar de mis esfuerzos por retratarla aquí, me hacen falta demasiadas cosas.

Ella es de quien el diablo me habló.

dansfull:

¿no les pasa que tienen miedo de no ser lindos internamente?

de parecer aburridos

sin gracia

sin carisma

sin nada que ofrecer

(via un-prototipo-bastante-peculiar)

ThemesLtd.com has Tumblr Themes, Twitter Backgrounds, Facebook Covers, Tumblr Music Player, Twitter Headers and Tumblr Follower Counter